Los Estados Unidos ha tomado una decisión trascendental con la victoria de Barak Obama, quien debe asumir un duro reto después de la debacle económica, la nueva postura demócrata que influirá en el mundo está presente desde un discurso alentador que se promete con mejores condiciones de vida y desarrollo.
Este escenario vislumbra una muestra clara del ejercicio democrático del pueblo norteamericano que en algo nos debe servir de referencia, para el próximo año electoral (que hoy son todos los años en Ecuador) por ser procesos de convocatoria que manejan discursos aglutinantes entorno a la esperanza de la población y más en Ecuador por ser un proceso obligatorio.
Es trascendental la importancia de la convocatoria que resultan de estos procesos pues en los Estados Unidos ha sido histórica y en Ecuador más tras los aplastantes triunfos gobiernistas. Sin duda ambos procesos movilizan generando expectativas, pero cuál discurso en su aplicabilidad real brindará mejores posibilidades: el integracionista demócrata o el del socialismo del siglo XXI, pues solo dentro de cuatro años comprobaremos la eficiencia de cualesquiera.
Mientras el país más poderoso del mundo ya marcó su rumbo, los ecuatorianos deberemos tomar una nueva decisión sobre nuestro futuro, cabe destacar que la fórmula utilizada por el régimen no variará respecto a las anteriores contiendas. Lo único que nos queda es esperar que los discursos y las viejas formas politiqueras cambien por propuestas y soluciones reales para el país, además de convocar a que más fuerzas políticas se estructuren y propongan candidatos para no tener un solo partido gobernando.
Y más allá de las formulas electorales sin desmerecer que son producto de gran trabajo e imaginación, en el país ya es hora de formular una verdadera conciencia política para definir el futuro, ojalá la elección del 2009 presente un entorno alentador hacia la construcción del país.
Este escenario vislumbra una muestra clara del ejercicio democrático del pueblo norteamericano que en algo nos debe servir de referencia, para el próximo año electoral (que hoy son todos los años en Ecuador) por ser procesos de convocatoria que manejan discursos aglutinantes entorno a la esperanza de la población y más en Ecuador por ser un proceso obligatorio.
Es trascendental la importancia de la convocatoria que resultan de estos procesos pues en los Estados Unidos ha sido histórica y en Ecuador más tras los aplastantes triunfos gobiernistas. Sin duda ambos procesos movilizan generando expectativas, pero cuál discurso en su aplicabilidad real brindará mejores posibilidades: el integracionista demócrata o el del socialismo del siglo XXI, pues solo dentro de cuatro años comprobaremos la eficiencia de cualesquiera.
Mientras el país más poderoso del mundo ya marcó su rumbo, los ecuatorianos deberemos tomar una nueva decisión sobre nuestro futuro, cabe destacar que la fórmula utilizada por el régimen no variará respecto a las anteriores contiendas. Lo único que nos queda es esperar que los discursos y las viejas formas politiqueras cambien por propuestas y soluciones reales para el país, además de convocar a que más fuerzas políticas se estructuren y propongan candidatos para no tener un solo partido gobernando.
Y más allá de las formulas electorales sin desmerecer que son producto de gran trabajo e imaginación, en el país ya es hora de formular una verdadera conciencia política para definir el futuro, ojalá la elección del 2009 presente un entorno alentador hacia la construcción del país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario