jueves, 9 de octubre de 2008

Llego la hora

Hasta que por fin se escuchó de su majestad presidencial que conversaría con otros sectores que no están alineados con el régimen, debe significar un respiro a la hecatombe mediática y una oportunidad que nadie debe desperdiciar para poder construir un verdadero proceso democrático que encamine a nuestro país hacia mejores días.
Después de semejantes declaraciones, es importante que la oposición radical que manejan determinados sectores de la política ecuatoriana, hagan mea culpa e intenten llevar un clima de dialogo y respeto de las decisiones populares. Es hora que la oposición salga de un discurso tan pasado que no aglutina, y solo fracciona a la ya desgastada esperanza de cambio, que en determinados aspectos es razonable, pero en la mayoría de su discurso solo causa indiferencia y más apoyo al régimen.
Sin duda esta apertura al diálogo es indispensable, para hacer un gobierno que represente a todos o la gran mayoría, quedando claro que esta vez ya no sería solo la mayoría de País, sino de algunos sectores que podrían llegar a un acuerdo más amplio, después que las nuevas normativas constitucionales necesitan de una inminente participación de todos los sectores.
Los resultados del 28 de septiembre son contundentes, con excepción de Guayas y Orellana y representan sin duda esa necesidad de un cambio como nunca antes canalizado por un movimiento político, que no debe ser defraudado por ambiciones personales ni electoreras. Pues con este llamado al diálogo es el primer paso para consolidar un cambio y garantizar que todos los sectores se sientan representados de una u otra forma, tomando en cuenta los liderazgos de las diferentes tendencias, como es el caso de guayas cuyo referente máximo mantiene diferencias claras, pero que deben encontrar un espacio de diálogo y consenso que no se lo a hecho por falta de iniciativa.
Hoy el llamado esta en firme, la decisión de construir un la unidad nacional es cuestión de tiempo, claro si el régimen mantiene su discurso de apertura al diálogo y la integración, y no lo arruina con la cadena sabatina que fanáticos correistas, medios de comunicación y oposición la utilizan como caballo de lucha para mantener el conflicto vigente. Pues dejemos todo todo atrás, esto no quiere decir que olvidemos el pasado ni que se deje de hacer justicia, esto es el llamado a buscar los caminos que nos permitan el tránsito hacia el desarrollo la integración económica y comercial interna y externa, que sirvan de base para el Ecuador del Mañana.

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