jueves, 9 de octubre de 2008

Congresillo

Después de las constantes reuniones de los ex asambleístas constituyentes de Acuerdo País, con el buro político, no existe acuerdo para la conformación de la comisión legislativa o congresillo, listas que aparecen y desaparecen en cada reunión de País.
Mientras la polémica continua sobre quienes no asumirían sus funciones, en el congresillo y quienes quedaron fuera por decisión de País junto con sus ex compañeros que desistieron de la idea de la revolución ciudadana.
Mucho se dice de la posible conformación y todos los argumentos son validos más de los que están fuera a nombre de las cuotas, partidos, género, representatividad, por cierto esta última tiene que ser necesariamente política partidista para no permitir el regreso de los infiltrados, sin importar el peso que significan los votos obtenidos de forma individual.
Es clave el proceso de transición y de vital importancia para el país, tomando en cuenta que las decisiones que se tomen en el congresillo, para la conformación de los más altos poderes del estado como el novedoso Consejo de Participación Ciudadana y Control Social máximo organismo de representación ciudadana y el Consejo Nacional Electoral que por cierto será quien defina la contienda electoral del próximo año, de ellos dependerá el futuro del Ecuador y del proyecto político de revolución ciudadana.
Es importante recalcar, que si bien el proyecto instaurado en el Ecuador goza de un importante peso electoral y apoyo ciudadano en nuestro país nada esta dicho en cuestiones políticas, más aún si el congresillo no establece un accionar de transparencia en la designación encargada. Debemos recordar la antipatía que mantiene la Función Legislativa futura Asamblea Nacional, sin descuidar que el congresillo esta llamado a cumplir con esas funciones y que los cinco meses de funcionamiento pueden significar un coste electoral muy alto para el régimen.

Llego la hora

Hasta que por fin se escuchó de su majestad presidencial que conversaría con otros sectores que no están alineados con el régimen, debe significar un respiro a la hecatombe mediática y una oportunidad que nadie debe desperdiciar para poder construir un verdadero proceso democrático que encamine a nuestro país hacia mejores días.
Después de semejantes declaraciones, es importante que la oposición radical que manejan determinados sectores de la política ecuatoriana, hagan mea culpa e intenten llevar un clima de dialogo y respeto de las decisiones populares. Es hora que la oposición salga de un discurso tan pasado que no aglutina, y solo fracciona a la ya desgastada esperanza de cambio, que en determinados aspectos es razonable, pero en la mayoría de su discurso solo causa indiferencia y más apoyo al régimen.
Sin duda esta apertura al diálogo es indispensable, para hacer un gobierno que represente a todos o la gran mayoría, quedando claro que esta vez ya no sería solo la mayoría de País, sino de algunos sectores que podrían llegar a un acuerdo más amplio, después que las nuevas normativas constitucionales necesitan de una inminente participación de todos los sectores.
Los resultados del 28 de septiembre son contundentes, con excepción de Guayas y Orellana y representan sin duda esa necesidad de un cambio como nunca antes canalizado por un movimiento político, que no debe ser defraudado por ambiciones personales ni electoreras. Pues con este llamado al diálogo es el primer paso para consolidar un cambio y garantizar que todos los sectores se sientan representados de una u otra forma, tomando en cuenta los liderazgos de las diferentes tendencias, como es el caso de guayas cuyo referente máximo mantiene diferencias claras, pero que deben encontrar un espacio de diálogo y consenso que no se lo a hecho por falta de iniciativa.
Hoy el llamado esta en firme, la decisión de construir un la unidad nacional es cuestión de tiempo, claro si el régimen mantiene su discurso de apertura al diálogo y la integración, y no lo arruina con la cadena sabatina que fanáticos correistas, medios de comunicación y oposición la utilizan como caballo de lucha para mantener el conflicto vigente. Pues dejemos todo todo atrás, esto no quiere decir que olvidemos el pasado ni que se deje de hacer justicia, esto es el llamado a buscar los caminos que nos permitan el tránsito hacia el desarrollo la integración económica y comercial interna y externa, que sirvan de base para el Ecuador del Mañana.

Que hacer ante el si y el no

En la carrera desmesurada por convencer a la ciudadanía del si o del no, las diferencias saltan entre las estrategias utilizadas por los dos bandos lanzados vorazmente contra la ciudadanía a nombre del ejercicio democrático, arranchándose al ciudadano para que tome partido por uno u otro sector.
Para el NO, se ha establecido un conjunto de estrategias que comienzan desde la novedosa idea de usar tirantes en vez de Correa, pasando por la ofensiva y retrógrada iglesia que se ha enardecido del pírico avance en derechos hacia las mujeres y demás seres humanos, derechos consagrados muchísimos años atrás y ratificados por plataformas internacionales como las de Cairo y Beijín.
Criticando el derecho a la propiedad que consta en enumeradas constituciones, cuyo fin debe cumplir con la función social con la innovación ambiental, que no deja de ser algo romántico y deber propio del estado.
El buen vivir o “Sumak Kawsay” concepto de divinidad de las personas alagado en el prólogo del proyecto y sus repetidas formas de nombrarlo, que de ejercerlo nos convertiría en dioses ecuatorianos en búsqueda de nirvana.
Todos estos argumentos se limitan a espacios intelectualoides de supuesto diálogo en encuentros en hoteles y conferencias de sectorizada participación, con un pésimo movimiento mediático que no causa más que el aburrimiento de saber sus ya desgastados argumentos.
Mientras que la aparatosa campaña mediática del SI impulsada por el máximo líder de la revolución ciudadana “Rafael Correa” aprovechándose de todo el aparataje del estado que por cierto es de todas y todos. Para difundir el chantaje de retornar al pasado, que en parte es verdad si no hubiese sido gracias a la propia asamblea, qué con sus plenos poderes autoriza al cesado congreso a retomar sus funciones de perder en las urnas.
Sumado a la nada despreciable promesa de cobrar las deudas a banqueros corruptos que por cierto felicitamos. Continuando con las largas cadenas mediáticas sumadas a las ya cotidianas jornadas sabatinas que los fanáticos correistas las escuchan para aumentar su ira en contra de los supuestos culpables del desastre nacional, sin olvidar la larga y oscura noche neoliberal.
Terminando con encuentros “ciudadanos” en la casa de la cultura, parques, avenidas, etc. Para apoyar los gobiernos de Evo, Chávez y Correa rodeados de mil alegorías y coreándole al Che acompañados de música protesta donde se agitan las banderas que claman la patria nueva.
No bebemos perder la esperanza y mucho menos caer en el juego mediático o el aparentemente crítico, cuando sabemos que está en juego el futuro de nuestra patria y de todos quienes convivimos en ella.
Así también cabe señalar que el análisis constitucional no pasa por entender y argumentar solo de unos pocos artículos como ejes discursivos en frenta por captar el voto, debería ser la comprensión del todo el conjunto de las nuevas normativas jurídicas las que deben por si establecer una decisión intrínseca de acuerdo con nuestros intereses y perspectivas futuras.